En la parodia siempre entran el odio y el amor. El odio al semejante implica también amor. La parodia sería como un amor fracasado si no fuera abyecto decir que el amor fracasa. Es un oxímoron decir amor fracasado. Si hay amor, ¿cómo puede haber fracaso? No se puede mimar un objeto sin amarlo.
Osvaldo Lamborghini, en una entrevista publicada en el número 1 de la revista Lecturas críticas, de 1980 (se puede ver la entrevista completa aquí).




