26.4.08

AUMENTO

El grupo de Flickr Magnifying Glass reúne fotografías en las que aparece una lente (más allá de las de la cámara) que distorsiona –en general, amplifica– parte de la imagen.
Las fotos que siguen forman parte de ese grupo y pueden hallarse aquí, aquí y aquí.
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Esto nos hizo recordar la serie Between Visible & Invisible (Entre lo visible y lo invisible), de la japonesa Tomoko Yoneda, quien nació en 1965 y reside en Londres desde hace años. En esa serie, la fotógrafa muestra, a través de los anteojos que usaron personalidades como Freud, Mahler, Joyce, Hesse, Gandhi o Le Corbusier, textos que tuvieron, de un modo u otro, especial significación en sus vidas.
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Freud's Glasses - Viewing a text by Jung I, 1998: Freud's Glasses - Viewing a text by Jung II, 1998:
Mahler’s Glasses - Viewing his last symphony (No. 10), 1999:
Trotsky's Glasses - Viewing a dictionary that was damaged in the first assassination atempt on his life, 2003:
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Addenda: Fuera del grupo que citamos, encontramos esta foto en la que aparece una lente de aumento. Decidimos agregarla porque nos resultó muy divertida.

24.4.08

UN TOQUE DE ATENCIÓN

Claudio Díaz trabaja en la revista Veintitrés y hasta el viernes pasado (18 de abril) también lo hacía en un suplemento zonal del diario Clarín. Luego de que vertiera algunas opiniones personales sobre ese periódico en la revista citada, empezaron a hacerle pequeños aprietes. Por eso, el viernes pasado renunció al “gran diario argentino”.
En la carta que sigue, él mismo cuenta qué fue lo que sucedió. Aunque esta carta ya se ha publicado en muchísimos blogs, nos parece importante que también aparezca acá; sobre todo, en un momento en que el Grupo Clarín busca presentarse como un emblema de la libertad de expresión y el periodismo independiente.
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Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón/Ituzaingó.
He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.
A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN. En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó –como periodista, pero también como simple ciudadano– el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
Y hasta la consideré razonable.
Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le di explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que –desde mi punto de vista– sostienen un discurso “progresista”, pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí, todo bien.
Lo que siguió después es distinto.
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer –es textual– “notas blandas” .
Una estupidez, realmente.
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana. No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.
A esta altura, ya no puedo soportar tanto cinismo.
Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias siendo que en todas las redacciones del grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien, Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque, si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.
Porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente.
En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa en las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.
¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.
Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.
La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer, no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.
Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.
Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.
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Claudio Díaz

DE LA CABEZA

La organización Mensa fue creada en 1946 en Estados Unidos. Reúne, supuestamente, a quienes se hallan entre el 2 % de personas con más alto coeficiente intelectual del mundo. Los principales objetivos de Mensa son el fomento de la inteligencia y de su estudio y la generación de un ámbito estimulante para los más de 100 mil afiliados.
El nombre de la organización responde al vocablo latino “mensa”, cuyo significado es “mesa”, que busca dejar en claro su carácter plural y la igualdad entre los miembros.
Mensa es una organización internacional sin fines de lucro y seguramente se trate de la más conocida sociedad de personas con alto coeficiente intelectual (otras son, por ejemplo, Triple Nine Society, High IQ Society, Intertel y The Cerebrals Society).
La sede argentina de Mensa cuenta con unos 350 miembros y, entre otras actividades, avala y promueve el trabajo de Creaidea, un proyecto para colaborar en el desarrollo de niños con alto coeficiente intelectual.
Aquí se puede hacer un muy recomendable test que sirve como orientación para saber si, en principio, uno podría ingresar en Mensa.

23.4.08

69

Gracias a esta entrada del blog Malas Palabras, recordamos una costumbre que, según se dice, había adquirido Marshall McLuhan.
El autor (recordado, más que nada, por el concepto de “aldea global” y por aquello de que “el medio es el mensaje”) leía alrededor de 35 libros por semana, pero sólo se fijaba en la página 69 (a veces, en lugar de la 69, tomaba la 96), en la página adyacente (68 o 97) y en el índice. El hecho de que continuase la lectura de una obra dependía de que encontrara algo motivador en esos fragmentos. Sin embargo, cuando lo hallaba, sólo leía las páginas pares porque estaba seguro de que, como los textos son muchas veces redundantes, no se perdía demasiado.
Muchas personas entienden parte del hábito de McLuhan como una regla o una “teoría” para la selección de lecturas: toman un libro y, para resolver si van a leerlo, se fijan qué dice en la página 69.
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Imagen: McLuhan en una escena de la película Annie Hall, de Woody Allen.

22.4.08

¿A QUIÉN LE IMPORTA?

Hace poco más de 50 años, en febrero de 1958, el compositor estadounidense Milton Babbitt publicó en High Fidelity un artículo que aún causa revuelo en el ámbito de la música contemporánea.
El editor de la revista decidió titular la nota “Who Cares if You Listen?” (¿A quién le importa si escuchás?) en lugar de “The Composer as Specialist” (El compositor como especialista). Eso, sumado a la polémica hipótesis de Babbitt –según la cual el compositor de música contemporánea debe aislarse del público–, atrajo la atención de muchos.
Hasta donde sabemos, no está disponible en la web una versión completa en castellano del artículo. Hemos traducido las partes que nos parecieron más significativas.
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Este artículo debería haberse titulado “El compositor como especialista” o bien –sería menos discutible– “El compositor como anacronismo”. Me interesa dejar sentada una actitud relativa al status y la condición del compositor de lo que llamaremos, por ahora, música “seria”, “avanzada” o contemporánea. Ese compositor gasta una enorme cantidad de tiempo y energía (además de mucho dinero) en la creación de un commodity que tiene poco valor o inclusive ninguno. Se trata, esencialmente, de un compositor “vanidoso”. El público en general no conoce este tipo de música ni se interesa en ella. La mayoría de los intérpretes le rehuyen y se irritan con esta música. Por ende, esta música se la interpreta poco y se la interpreta en conciertos de escasa concurrencia, ante un público compuesto por una gran mayoría de colegas “profesionales”. En el mejor de los casos, esta música llega a ser de, por y para los especialistas.
A partir de esta condición de “aislamiento” musical y social, diferentes actitudes han sido expresadas con el objeto de asignar culpas a la música, a los críticos o a los intérpretes y, en pocas ocasiones, al público. El hecho de asignar culpas implica que ese aislamiento es innecesario e indeseable. Creo que esta condición no sólo es inevitable sino que, además, tiene potenciales ventajas para el compositor y su música. Desde mi punto de vista, los compositores harían bien en aceptar, fortalecer y extender esas ventajas.
[…]
¿Por qué debería el lego no sentirse aburrido y perplejo ante algo que no puede entender, sea música o cualquier otra cosa? Lo que me parece indefendible es la traducción de ese aburrimiento y esa perplejidad en resentimiento y denuncia. Después de todo, el gran público tiene su propia música, su música ubicua: música para comer, para leer, para bailar y para impresionarse. ¿Por qué rehusarse a reconocer la posibilidad de que la música contemporánea ha alcanzado un status que tienen otras disciplinas desde hace mucho? Ha pasado el tiempo en que el hombre educado comúnmente, sin preparación especial, podía entender los trabajos más avanzados en campos como la matemática, la filosofía o la física.
[…]
Entonces, me atrevo a sugerir que el compositor, con su música, haga una total, resuelta y voluntaria retirada de ese mundo público hacia uno privado.
[…]
La música que he descripto sólo puede sobrevivir si se le concede un lugar acorde al de otras artes y ciencias. Hay que admitir que, si esta música no encuentra apoyo, el repertorio de silbidos del hombre de la calle no se verá muy afectado y la asistencia a conciertos del conspicuo consumidor de cultura musical no será perturbada. Sin embargo, la música dejará de evolucionar y, en ese sentido, dejará de existir.
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El de las fotos es, obviamente, Milton Babbitt.
Nota: En unos días, seguramente, subiremos una respuesta de Douglas Bell titulada “I Care if You Listen” (A mí me importa que escuches).

21.4.08

EL OTRO LADO DEL ESPEJO

El documental Google behind the Screen (Google detrás de la pantalla), dirigido por el holandés Ijsbrand van Veelen, se ha hecho bastante conocido y tiene méritos suficientes para ello. La película, de poco más de 45 minutos, incluye aportes de quienes trabajan en la empresa, muestra cómo realizó Google una de sus extrañas ofertas laborales, discute si es posible la “imparcialidad” de un buscador, plantea los conflictos que supone el archivo de datos de los usuarios, exhibe parte de las pasmosas instalaciones donde la compañía realiza su trabajo...
Realmente vale la pena verlo o, en todo caso, reverlo; sobre todo, por lo que opinan importantísimos ejecutivos de Google sobre algunos temas en discusión.

19.4.08

REAL ACADEMIA 2

Hace unos días, publicamos algunas definiciones realizadas entre 1997 y 1999 por alumnos de una escuela pública que rondaban en aquel momento los 15 años de edad. Aquí sumamos varias más (para respetar los originales, mantenemos los errores de puntuación, ortografía y sintaxis):
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Abrelatas: Instrumento que se usa para el uso doméstico de la casa.
Abstracción: Algo que te gusta y quedás enganchado pero no se puede ver.
Abstracción: Es algo abstracto, el alma.
Agua: Líquido que sale de la canilla, o se encuentra en mares, ríos.
Alumno: Es un chico que aprende a estudiar si quiere.
Alumno: Castigo que se realiza en el colegio (yo).
Atardecer: Cuando empieza la noche y termina la tarde.
Belleza: Cosa que resalta (Martín).
Belleza: Algo como la hermana de Lopez y mis compañeras (Judith y la hermosa, potra, inigualable de Claudia).
Brazo: Lo que sostiene a la mano y a los dedos. Parte del cuerpo.
Cárcel: Lugar horrible, lo peor que hay en el mundo.
Cárcel: Es un lugar donde estan las personas encerradas por un delito que halla cometido y no puede ver los autos, las calles, etc.
Casa: Es un hogar donde viven las familias.
Casa: Estructura edificada donde se puede habitar.
Catarata: Enfermedad que puede sufrir los hojos o la vista.
Catarata: Curso de agua que en momento de su trayecto cae para abajo.
Moneda: Pequeña pieza, que se utiliza para poder cambiarlo por algo necesario de valor.
Moneda: Dinero, él cual se usa para comprar diversas cosas.
Muerte: Es algo que se lleva a las personas cuando ya no tienen que vivir más.
Muerte: Es cuando una persona deja de vivir y pasa a la segunda etapa, que sería la muerte, es decir, la vida después de haber vivido y morir.
Muerte: Momento en el cuál nadie sabe que va a pasar después.
Música: Es un viaje a la relajación mental.
Música: Sonidos armoniosos y rítmicos formados por instrumentos de música.
Normal: Que no tiene defectos.
Normal: Algo que está dentro de las cosas cotidianas.
Paquete: Cosa hecha de cartón q’ guarda cosas.
Risa: Lo que no puedo dejar de hacer, depende el día.
Risa: Es cuando una persona larga un sonido que sale desde su voca en forma de alegria; (forma de expresar un sentimiento).
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Cuando alguien habla de lo que los niños y los adolescentes manifiestan en la escuela, resulta casi imposible no citar los dos volúmenes de ¡Qué porquería es el glóbulo! En ellos, se recopilan frases que el maestro uruguayo José María Firpo escuchó o leyó de sus alumnos, cosas como “el cigarro y la grapa son las dos porquerías más grandes que hay”, “hay que encerrar los mosquitos en una pieza y los enfermos en otra”, “los insectos se parecen muy poco al hombre” o “un virtuoso es un músico con la moral bien alta”.

18.4.08

HOMENAJE AZUL, AMARILLO Y ROJO

En Flickr circulan muchísimas imágenes en homenaje a pintores o fotógrafos reconocidos (en muchos casos, se las concentra en grupos). Por ejemplo, pueden hallarse las más diversas fotos en tributo a Piet Mondrian.
Ésta es una de las tantas que le han tomado a un extranísimo coche (hay más fotos del auto acá y acá):
También pueden hallarse objetos como este buzón que han pintado imitando el estilo de Mondrian:
Por otra parte, hay muchas fotos de edificios que, inesperadamente, remedan al pintor, como los dos que siguen (se pueden ver aquí y aquí):

La última está incluida en el grupo Mondrian. Allí hay muchas fotos interesantes, como ésta o ésta. Fuera del grupo también se encuentran muchas imágenes que homenajean a Mondrian (ésta nos pareció muy recomendable).

17.4.08

EL DIARIO A DIARIO

Resulta interesante, a veces, reunir elementos que están a un nivel similar para ver cómo “dialogan”. Hace algunas semanas, quisimos ver qué relación se planteó entre las primeras planas de algunos diarios.
La mayoría de los periódicos hacen encuestas en internet todos los días y nos pareció atractivo plantear un cotejo de las encuestas que plantearon hoy algunos diarios. De este modo, se logra un pantallazo sobre la postura que toman diferentes medios ante la realidad.
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Clarín
Como conductor, ¿suele postergar sus viajes cuando hay niebla o lluvias fuertes en la ruta?
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Crítica de la Argentina
¿Qué le produce el humo que proviene de la quema de pastizales?
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Crónica
¿Qué sanción debería haber recibido River por la guerra de sus barras?
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El Independiente (La Rioja)
¿Está de acuerdo con la medida aplicada al juez Walter Moreno por el caso Ormeño?
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La Nación
¿Considera acertado el intento por “reargentinizar” Aerolíneas?
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Los Andes (Mendoza)
¿Cree que con la renuncia de Aguinaga Jaque podrá cumplir la promesa de bajar el delito el 30 % en seis meses?
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Norte (Chaco)
¿Qué opina de la construcción de un edificio para vendedores ambulantes en pleno centro?

16.4.08

BABEL

El “teléfono descompuesto” sirve para ilustrar muy bien algunas cuestiones. Muchos lo han utilizado para explicar On Translation: The Internet Project, un trabajo del artista barcelonés Antoni Muntadas.
Muntadas lanzó una frase en inglés que se fue traduciendo a veintitrés idiomas distintos (japonés, alemán, coreano, castellano, árabe, portugués, hebreo, noruego, italiano, indonesio, finlandés, polaco, francés, chino, griego, ruso, indio, neerlandés, urdu, rumano, suajili, checo, inglés) sin retomar nunca la frase inicial. El ciclo se cumplió dos veces (se realizaron 46 traducciones).
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La frase originaria era:
Communication systems provide the possibility of developing better understanding between people: in which language?
Luego de veintitrés traducciones, se había transformado en:
A certain means of research could raise the standard of international activity through the medium of communication. The particular problem, which I have in mind, is the inaccessibility to a rapid system of mutual education.
Con veintitrés traducciones más, había llegado a:
Precision can become more anchored on an international level by seeking out useful mediums that are important solely for the sake of help. The essence of the problem depends upon the search for the correct answers to common questions. It will only be possible after improved research. Both sides will prosper when they guide themselves by this principle.
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El “resultado” castellano en el primer ciclo era:
El sistema de transmitir las intenciones hace posible el entendimiento mejorado entre los pueblos. Pero el problema es qué idioma utilizamos.
En el segundo ciclo, se había convertido en:
Los determinados métodos de investigación, según su sistema para la transmisión de intenciones, pueden mejorar la base de la acción internacional. Según mi punto de vista, lo que es el problema especial es que no lleva a cabo todavía la realización del sistema rápido para la educación mutua.
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En relación con esto, es muy interesante una entrada del blog Mirá, de Julián Gallo.
Para ver más sobre Muntadas, recomendamos el excelente trabajo de la mediateca de Fundació La Caixa.
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En las imágenes, la traducción al chino en el segundo ciclo y Antoni Muntadas.