Mostrando entradas con la etiqueta teorías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teorías. Mostrar todas las entradas

4.7.08

EL OTRO, EL MISMO

En la primera mitad del siglo XX quedó establecida –no demostrada– la hipótesis de Sapir-Whorf, que tenía muchísimos antecedentes. En el libro Encuentro con el Otro, Ryszard Kapuściński explica dicha idea de la siguiente forma:
“La hipotesis de Sapir-Whorf sobre el ‘relativismo lingüístico’, resumida al mínimo, dice que el pensamiento se forma a partir del lenguaje y que, como hablamos diferentes idiomas, cada comunidad crea su propia imagen del mundo, propia e intransferible”.
.
Kapuściński toma este concepto para plantear uno de los tantos problemas que plantean el diálogo y la comprensión en la época actual ya que, como él afirma, “participar en el mundo intercultural exige madurez y fuerte sentido de identidad”.
Esas palabras nos llevan a preguntarnos si estamos listos para afrontar las grandes responsabilidades que supone nuestra época en relación con los demás y, por ende, con nosotros mismos.
Todo esto, claro, sin ánimo de ponernos solemnes.
.
Foto: Kapuściński retratado por Yazmín Ortega Cortés.

9.6.08

RAPSODIA BOHEMIA

Hace unos días, hablamos del “índice Big Mac” como una irrefutable comprobación de que los economistas están majaretas. Quienes se ocupan del manejo y la fabricación de datos estadísticos pueden rozar el absurdo por momentos. George Bernard Shaw dijo alguna vez: “La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo no tengo ninguno, los dos tenemos uno”.
Esta entrada de El Criador de Gorilas nos hizo recordar la existencia del “bohemian index” (índice de bohemios).
El índice busca captar, en determinadas zonas urbanas, la concentración de artistas –en el sentido amplio del término– o de personas que, si bien tienen un alto nivel de estudios (académicos y no académicos), no están interesadas en ganar muchísimo dinero (pensemos en alguien que ha estudiado Letras o Sociología y tiene una buena biblioteca, pero se contenta con un sueldo de profesor; alguien que ha estudiado Economía, sin tener una gran biblioteca, seguramente gane más y se muestre más dispuesto a conseguir mejores sueldos).
Para medir este índice, se considera la relación entre el nivel de estudios y los ingresos. Si el nivel de estudios es alto en una zona donde los ingresos no son los que supuestamente corresponderían a ese nivel de estudios (digamos: una zona donde hay muchos egresados de la universidad que ganan menos de $ 1.200), se considera que el nivel de “bohemia” o de “bohemios” en la zona es alto.
El profesor Richard Florida afirma que, si se cruza este índice con el “gay index” y el “diversity index” (¡!), se puede ver el grado de creatividad y de tolerancia/diversidad que hay en un espacio determinado, puntos que, para él, empujan la innovación y el desarrollo económico (Florida toma la creatividad como un factor decisivo en la economía actual).
En fin… Está claro que quienes se dedican a las estadísticas están majaretas.

28.5.08

LA HAMBURGUESA EN LA ECONOMÍA

Nadie lo duda: los economistas están majaretas. De otro modo, no se explica la existencia y la prevalencia del “índice Big Mac”, surgido de las páginas de The Economist en 1986.
Se trata, en realidad, de algo bastante simple: se toma el Big Mac de McDonald’s para comparar el poder adquisitivo y el tipo de cambio en diversos países (de más está decir que, en realidad, lo más lógico sería tomar una “canasta” de bienes y cruzar los datos comparativos con otros indicadores).
Como informaron en su momento Microsiervos y El País, la entidad financiera USB le dio un giro al “índice Big Mac” en 2006: calculó cuántos minutos le lleva a un trabajador con sueldo promedio ganar lo suficiente para comprarse un Big Mac en distintas ciudades.
Aquí se puede ver el “índice Big Mac” de julio de 2007 y aquí se explica y discute el índice –en términos más “elevados”, por supuesto–.

18.5.08

HECHA LA LEY...

El 18 de marzo falleció Arthur C. Clarke, a quien se recuerda, más que nada, por su novela 2001: A Space Odyssey (título traducido de diversas maneras).
En la versión extendida del libro Profiles of the Future (Perfiles del futuro), había escrito tres “leyes” que se han extendido tanto que hoy se las conoce como “leyes de Clarke”. Nos parece interesante citarlas aquí:

1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, seguramente esté en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, resulta muy probable que esté equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse unos pasos en lo imposible.
3. Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

9.5.08

PROBABLES LLUVIAS POR LA NOCHE

En general, tratamos de tener en cuenta un consejo de Jorn Barger sobre las entradas de los blogs. Barger dice que, si uno dedica poco tiempo a buscar información sobre lo que publicará, seguramente halle su idea mejor explicada en otro sitio.
A veces, por más que busquemos datos y tratemos de darle vueltas a una idea, está mejor expuesta en otra parte.
Es lo que nos ha ocurrido con las lluvias de animales, asunto del que queríamos hablar. Encontramos en Wikipedia un excelente artículo sobre el tema (como se sabe, Wikipedia tiene entradas excelentes, entradas pésimas y entradas que se ubican entre esos extremos) y poco podemos agregar a ella.
Nos remitimos, entonces, a recomendar dicha entrada, a evocar la escena de la película Fuego gris en la que llueven ranas sobre Buenos Aires (lamentablemente, no disponemos de imágenes de eso) y a citar dos videos: un fragmento de Magnolia y una filmación en la que se ve –resulta mucho menos espectacular de lo que cualquiera creería– cómo llueven diminutas ranas en España.



2.5.08

ACCIDENTES, ATENTADOS Y VELOCIDAD

Paul Virilio es, sin lugar a dudas, uno de los grandes pensadores contemporáneos. Su trabajo es muy abarcativo, pero nos interesa dejar sentada aquí parte de su teoría sobre el accidente.
Por un lado, Virilio afirma que la invención del barco entraña la invención del naufragio, que la invención del avión supone la invención del accidente de avión, que la invención del tren va aparejada a la invención del descarrilamiento, etcétera (o sea, toda innovación tecnológica genera nuevos accidentes).
Por otro lado, cree que el mundo se ha acelerado, que la tecnología impone una velocidad que puede alterar la percepción; según él, todos vivimos hoy más “rápido” y eso genera una tendencia al olvido.
En este marco –simplificado–, Virilio señala que el contexto político actual (a partir de, digamos, el 11 de septiembre de 2001) hace que no se distinga ya el accidente del atentado y que el accidente pueda convertirse en un hecho político.
Así es que, en esta entrevista, llega a establecer un paralelo entre lo que ocurrió en Cromañón y el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid (conocido como 11-M). Citamos el pasaje en cuestión:
Lo que pasa en esa ciudad [Buenos Aires] es un reflejo de mi teoría acerca de la indistinción entre atentado y accidente. Hoy resulta que catástrofes tan importantes como las del 11 de marzo en Madrid —que fue un atentado— o la de una discoteca en la que murieron 200 personas —que fue un accidente— pueden llevar a un cambio de gobierno o a la crisis interminable del mismo gobierno. Y no estoy pensando solamente en la renuncia de un intendente o de un alcalde, sino de un cambio completo de gobierno o de régimen. O sea que a través del atentado o del accidente se alcanza lo que antes se conseguía por medio de guerras y revoluciones.

23.4.08

69

Gracias a esta entrada del blog Malas Palabras, recordamos una costumbre que, según se dice, había adquirido Marshall McLuhan.
El autor (recordado, más que nada, por el concepto de “aldea global” y por aquello de que “el medio es el mensaje”) leía alrededor de 35 libros por semana, pero sólo se fijaba en la página 69 (a veces, en lugar de la 69, tomaba la 96), en la página adyacente (68 o 97) y en el índice. El hecho de que continuase la lectura de una obra dependía de que encontrara algo motivador en esos fragmentos. Sin embargo, cuando lo hallaba, sólo leía las páginas pares porque estaba seguro de que, como los textos son muchas veces redundantes, no se perdía demasiado.
Muchas personas entienden parte del hábito de McLuhan como una regla o una “teoría” para la selección de lecturas: toman un libro y, para resolver si van a leerlo, se fijan qué dice en la página 69.
.
Imagen: McLuhan en una escena de la película Annie Hall, de Woody Allen.

16.4.08

EL PROVECHO DE LO ALEATORIO

La “paradoja de Parrondo” nació en 1999. El físico español Juan Manuel Rodríguez Parrondo, un estudioso de los modelos estocásticos (modelos en los que al menos una variable es aleatoria), ideó dos juegos de azar en los que se utilizan monedas trucadas; si alguien juega uno de ellos, pierde, pero, si juega los dos alternadamente, gana (de allí la paradoja: al combinarse dos elementos que dan pérdida, generan un beneficio).
Con esos juegos, el científico “traducía” –así lo expresó él– el movimiento de ciertas partículas que logran sacar provecho de la aleatoriedad durante el transporte de proteínas en la célula.
En una entrevista publicada en El País (muy recomendable), Parrondo recuerda: “Me di cuenta de que, en estos ratchets, las partículas oscilan entre dos estados; en cada uno de ellos la partícula va, digamos, hacia la derecha, pero, cuando oscila entre los dos estados, se invierte la tendencia y la partícula va hacia la izquierda. Y dices: ‘¡Hombre, qué curioso, tienes dos cosas que, cuando se combinan, hacen lo contrario que solas!’. Yo traduje eso a un lenguaje de juegos de azar”.
Esta paradoja suscitó mucho interés y se estudia su aplicación en diversos campos (más que nada, en economía), aunque parece difícil hallar una situación “real” en la que pueda darse. Incluso los más optimistas (el físico Sergei Maslov, por ejemplo, ha tratado de demostrar que alguien puede beneficiarse invirtiendo en dos bolsas de valores en baja) aceptan que la complejidad de este experimento lo hace muy difícil de aplicar.
Lo que más nos interesa de esta paradoja es el hecho de que se pueden generar beneficios mediante la combinación de dos elementos que tienden al perjuicio, aunque esto sólo se dé ante variables de lo más particulares.
.
En la foto, Juan Manuel Rodríguez Parrondo.

8.4.08

INTERESES EN JUEGO

La teoría de juegos es un tipo de estudio interdisciplinario (la disciplina que predomina es la matemática) sobre la interacción que se da en grupos de personas cuando hay que adoptar una decisión que, ante intereses encontrados, implique “premios” y “castigos”. Estudia cuáles serían las decisiones más adecuadas que cada uno puede tomar en relación con las decisiones de los otros en pos del bien grupal (la palabra “juego” hace referencia, en este caso, a los conflictos que se pueden representar mediante modelos matemáticos simples; por “conflicto” se entiende una situación con partes que tienen diferentes intereses y diversas elecciones posibles ante esos intereses).
Más que una teoría, es un conjunto de problemas cuya solución se aborda desde diversas disciplinas (matemática, filosofía, ética, psicología). Los conflictos se estudian como si se tratase de juegos de estrategia. Aplicable en diferentes campos, ha sido prohijada en las últimas décadas por las áreas de marketing y management de las corporaciones empresariales –como casi todas las ideas y teorías–.
El más famoso problema que la teoría de juegos ha propuesto es el “dilema del prisionero” (popularizado por Albert W. Tucker, pero atribuido generalmente a Merrill Flood y Melvin Dresher). Aunque existen diferentes versiones de este dilema, la esencia es siempre la misma.
Dos cómplices de un crimen son capturados por la policía. Se los separa y se les plantean tres posibilidades: si uno confiesa el crimen y el otro no, éste queda preso por diez años y aquél es liberado; si los dos niegan haber cometido el crimen, quedan presos por sólo seis meses; si los dos confiesan, quedan presos por cinco años.
Cada uno tiene dos posibilidades que dependen de las dos posibilidades que también tiene el otro. Si el señor X niega el crimen, sólo irá seis meses a la carcel en tanto el señor Y también lo niegue, pero se arriesga a pasar diez años en prisión si el señor Y confiesa. Si el señor X confiesa el crimen, puede quedar libre y hacer que el señor Y reciba diez años de condena, pero, si el señor Y confiesa, ambos tendrán una pena intermedia (de cinco años).
Obviamente, si el señor X estuviera seguro de que el señor Y va a ser solidario y callar, le convendría dejar de lado la confesión. Sin embargo, en una situación así, nadie está seguro de que el otro va a mantener el silencio. A su vez, si habla, el señor X se asegura de que la pena máxima que le puede tocar es de cinco años, pero también puede condenar a diez años de prisión al bueno del señor Y.
Se han dado diversas respuestas a este dilema (todas, claro, insuficientes) e incluso Robert Axelrod ha planteado una versión extendida: el “dilema del prisionero” iterado. O sea, se repite una y otra vez esta situación entre el señor X y el señor Y, con lo cual cada uno conoce y puede “premiar” o “castigar” la decisión que el otro ha tomado antes. En este caso, hay una solución que tiene bastante consenso e incluso un nombre, “tit for tat”; se trata simplemente de comenzar callando y, luego, hacer lo que ha hecho el otro en la ronda anterior.
Ante este tipo de problemas, la teoría de los juegos busca un equilibrio (la idea es que todos los que participan del “juego” obtengan los máximos beneficios y los mínimos perjuicios y que, por ende, ninguno quiera modificar) cuyo nombre, “equilibrio de Nash”, hace honor al Premio Nobel de Economía John Forbes Nash Jr. Sin embargo, no en todos los “juegos” puede lograrse la situación de equilibrio.
.
En las fotos: Albert W. Tucker (blanco y negro) y John Forbes Nash (color).

1.4.08

PASEO INMORAL

En 1974, el estadounidense Jerry B. Harvey (doctor en Psicología Social) publicó un artículo titulado “The Abilene Paradox: The Management of Agreement”. Harvey había encontrado una paradoja a partir de una experiencia concreta.
Un domingo de julio, con una temperatura de más de 40 grados, él se encontraba tomando limonada y jugando al dominó con sus suegros y su esposa. A pesar del calor sofocante, la tarde era digerible y hasta podía resultar placentera. Su suegro propuso un viaje hasta la ciudad de Abilene, situada a 85 kilómetros de Coleman, donde se hallaban. La idea no le gustó a Harvey, pero no quiso expresarlo y, como su esposa se mostró entusiasmada, manifestó un falso interés. La suegra también afirmó que le gustaba la propuesta.
Después de más de 4 horas, estaban otra vez en Coleman. Él dijo, aunque no lo pensaba, que había sido un lindo paseo. Sobrevino un silencio incómodo. Finalmente, su suegra manifestó, irritada, que no le había gustado mucho el viaje y que hubiese preferido quedarse, aunque había ido porque los otros tres querían hacerlo. Entonces, Harvey, por un lado, y su mujer, por otro, afirmaron que ellos tampoco habían sentido interés por el viaje, pero no habían querido oponerse al entusiasmo de los demás. El suegro dijo que él había propuesto el paseo únicamente porque había creído que los otros tres se estaban aburriendo. No tenía, en realidad, ganas de hacer el viaje.
A raíz de esta graciosa anécdota, el autor quería demostrar que algunas decisiones grupales van en contra de los intereses individuales de todo el grupo. Las presiones del contexto y la reticencia a objetar una decisión que parece mayoritaria conducen a lo que Harvey llamó “la paradoja de Abilene”.
Actualmente, esta noción se utiliza mucho para evaluar el trabajo en grupo dentro de las corporaciones (sobre todo, en el modelo toyotista).

24.3.08

PATOLOGÍA 2.0

La enorme cantidad de aplicaciones 2.0 que –con distintos alcances y utilidades– se han popularizado en los últimos años lleva a una “patología” que ya adquirió nombre propio (en inglés): el “multiple profile disorder”, también llamado “user 2.0 pathology” –aunque todavía no hay una traducción que se haya extendido en castellano, sería algo así como “desorden del perfil múltiple” o “patología del usuario 2.0”–.
El asunto es que quienes están registrados en Flickr, Facebook, Blogger, LastFM, Del.icio.us, Twitter, etcétera, etcétera, y además poseen cuenta/s de correo electrónico tienen una gran cantidad de perfiles distintos (en general, con diferentes nicks, diferentes contraseñas, diferentes datos) y deben dar un paseo por las diversas aplicaciones para alimentar sus espacios 2.0. Obviamente, los que están interesados en seguir a esos usuarios deben someterse a un paseo similar.
Para pensar en un caso concreto, bien vale el del estadounidense Ted Hopton, quien se queja en una entrada de su blog (lo traducimos): “¿Cuándo habrá un archivo único para el perfil online de las personas? Demasiados sitios web y organizaciones te piden que crees un perfil y, en general, todos te hacen el mismo tipo de preguntas”. Luego, cuenta que ha tenido que llenar formularios en al menos doce sitios (entre ellos, LinkedIn, Blogger, Google, Yahoo, Pandora y Flickr).
Resultaría más lógico, como dice Hopton, que toda esa información estuviera concentrada en un solo lugar y, de hecho, ya se han empezado a barajar algunas propuestas para llegar a un perfil único.
Por ahora, la idea más seria y eficaz parece Popego (aún en versión alfa), desarrollada por un grupo de argentinos. En su blog, se pueden ver videos en los que se explica el proyecto (el blog está en inglés, pero los videos están en castellano). Otra iniciativa que apunta a curar la llamada “patología del usuario 2.0” (admitamos que semejante nombre da un poco de gracia) es ProfileFly.

16.3.08

QUE LOS CUMPLAS FELIZ

Lo más paradójico de la Paradoja del Cumpleaños es que no se trata de una paradoja en sentido estricto. Dicho de otro modo, el nombre proviene de una acepción “no-científica” del término. En efecto, el primer significado que el diccionario de la Real Academia Española le atribuye a “paradoja” es: “Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas”.
Cualquiera tiende a creer que, en un grupo de 23 personas, resulta excepcional que dos cumplan años el mismo día. Sin embargo, hay un 50,7 % de probabilidades de que así sea –si se dejan de lado los nacidos el 29 de febrero–. Ésa es la Paradoja del Cumpleaños, que no entraña una contradicción (por eso, no cumple con la definición “científica” de “paradoja”) sino que se opone a lo que cualquiera tiende a pensar.
La explicación de esa tendencia es tan simple como llamativa: Si a uno le preguntan qué posibilidades hay de que, en un grupo de 23 personas, coincidan dos fechas de cumpleaños, uno entiende que el cumpleaños de un individuo en particular debe coincidir con el de alguno de los 22 restantes. En ese caso, obviamente, el porcentaje se reduce mucho.
Esta paradoja es bastante conocida y no tiene mayores misterios ni vueltas de tuerca. De todos modos, no deja de llamar la atención el hecho de que, entre 23 personas, que dos cumplan el mismo día sea más probable que lo contrario y de que, en un grupo de 60 personas, las posibilidades de coincidencia superen el 99,4 %.

10.3.08

SOBRE POLÍTICAS EMPRESARIALES

El humorista Scott Adams se hizo famoso gracias a su tira Dilbert, que plantea una crítica sobre los métodos de trabajo de las grandes corporaciones. En 1996, Adams publicó El Principio de Dilbert, en el que parodiaba El Principio de Peter.
Laurence Peter había publicado ese libro en 1969. El texto señalaba que “todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar un nivel de incompetencia”. Eso es lo que establece el Principio de Peter: que los empleados eficientes son ascendidos en forma sistemática hasta que llegan a un cargo para el que son incompetentes y se “estancan” allí.
Según el Principio de Dilbert, los empleados menos eficaces van pasando por cargos en los que tienen cada vez menos posibilidades de generar problemas y, así, llegan al puesto que ofrece las mínimas oportunidades de causar daño: la dirección de la empresa.
Scott Adams afirma que escribió El Principio de Dilbert a partir de la idea de que, muchas veces, los empleados menos competentes son ascendidos para apartarlos del cargo que ocupan.
Varias personas tomaron en serio el postulado (es evidente que, muchas veces, los puestos de mayor jerarquía son, como dice Adams, los que menos inciden en la producción de una empresa) e incluso algunas escuelas de negocios exigen la lectura de El Principio de Dilbert.
.
Estos pasajes dan una idea sobre el contenido del texto (disponible en Google Libros):
.

6.3.08

RELACIONES LÍMITE

Ante el furor de sitios como Facebook, Flickr o LinkedIn, ha cobrado cierta trascendencia el llamado “número de Dunbar”.
El antropólogo inglés Robin Dunbar estableció en 1992 que el máximo de relaciones estables que un ser humano puede mantener es 150. Para llegar a ese número, deberían existir incentivos muy fuertes (por ejemplo, la necesidad del grupo para la supervivencia individual). En grupos más grandes, la cohesión sólo podría mantenerse mediante una estructura piramidal, centralizada.
Dunbar inició su estudio analizando a diversos grupos de primates. Por el tamaño de la neocorteza cerebral, infirió que el máximo de relaciones estables sería de 147,8. Entonces, comenzó a estudiar a grupos humanos (se encontró, por ejemplo, con que las unidades militares de la Antigua Roma estaban integradas por unos 150 individuos).
Está claro que esta teoría –al igual que todas– tiene un claro signo ideológico. Más allá de eso, el método que utilizó a Dunbar no parece del todo claro. Habría que tomarlo, quizá, como una curiosidad que acaso sea útil para pensar en las redes sociales que se generan en la web.